Showing posts with label CORFO. Show all posts
Showing posts with label CORFO. Show all posts

December 02, 2013

Lending carnival

Public banks in Brazil



Increasing fiscal deficits and a higher chance of downgrading of its sovereign ratings are main factors behind the recent pledges of austerity on lending plans by public banks in Brazil. Finance Minister Mantega announced a 20% reduction on lending by BNDES next year, shortly after the IMF warned Brazil on the rapid expansion by its three major state owned banks.


BNDES (long term financing of development projects), Caixa (housing loans) and Banco do Brasil (rural credit) boosted their lending 25% per annum on average in 2011 and 2012, compared to 10% of private banks (domestic and foreign). They enlarged their books further this year, overtaking private lenders participation, reaching 50.7% share of the USD 1.09tr market.

As reported by the IMF´s mission last October: 
 “The substantial credit expansion in recent years by public banks has been financed significantly with transfers from the Treasury. Since the global financial crisis, the Treasury has provided subsidized direct lending to public banks, mostly to BNDES"
“The fiscal cost of government lending has also increased as the long term interest rate the rate public banks pay on obligations to the Treasury was reduced by 100 bps to 5 percent during 2012, with the lower rate applying to all outstanding loans”.
For those so called Sustainable investment loans, nominal rates are still as low as 3.5% while 12 month inflation is a higher 5.8%.

Government and IMF concerns added to earlier action by Moody´s when it lowered BNDES and Caxias’s ratings by two notches, to Baa2 last March. The deterioration of core capital indicators was a key factor in the downgrading decisions; however public banks were still in compliance with minimum regulatory Tier 1 requirement of 5.5% of capital adequacy, reflecting the usually healthy performance of a fairly young portfolio in its rapid growth phase. 

Brazil´s case illustrates very well the typical tension the development banks are subjected to: even if loans were not subsidized and fiscal costs were negligible- (often not the case, indeed) - the pressure to use lending as a development policy tool conflicts with banking supervision standards and prudential rules. This is especially so when government-promoted loans would perpetuate beyond what either counter-cyclical or market-failure motives would justify.


For the sake of financial soundness, Brazil is rightly signaling the need to curb public lending expansion. However, still needs to address implicit subsidies in government funded loans at negative real interest rates. The latter harms the efficiency of investments- (e.g. projects developed on the grounds of artificially cheap funding). 

As stated in the recent OECD recent country report when suggesting a desirable phasing out of BNDES lending to large corporations:   

“The development of private credit markets has much potential to relieve credit constraints and improve the allocation of credit”

As important as allocation efficiency, below market interest rates in public lending are also unfair - (e.g. the more you manage to borrow, the more you gain). Interestingly enough, 69 % of BNDES loan portfolio is concentrated in the 60 nation´s biggest corporations.

As much as financial crisis may burn tax payers’ money when rescue formulas are implemented to bail out private financial entities, public banks represent a potential fiscal destabilizer as well. Several developing countries have suffered from the fiscal burden of bad lending with honorable purposes, most notably by public but poorly regulated development banks and agencies. 

A case in point we learned first-hand in Chile: when the Chilean CORFO shut down its direct lending operations in the nineties, the best bid received in the auction of its old portfolio was a meager 12.8% of the face value

Since suffering from such an adverse policies, many development banks have moved from direct to on-lending. Chile pioneered on-lending schemes : long term funding was auctioned to, and then channeled through, private commercial banks, the latter absorbing the credit risks while the public bank or agency might provide some partial collateral to certain small commercial borrowers. As reported for Latin America, these reforms, together with the public provision of advisory and other services to small-medium scale borrowers have resulted in better performance of commercial loans in recent years. That is why, credit boosting through public direct lending as reported in the Brazilian case, represents not only a fiscal threat but a step back in improving development banks´ good practices.

As an analyst phrased when commenting the OECD report: “Brazil's wasteful state bank can learn from Chile”.


March 06, 2009

La otra cara de los créditos fáciles en tiempos difíciles

En medio de las proyecciones pesimistas que se escuchan a diario, se está haciendo casi de buen tono despotricar contra los bancos comerciales y llamar al gobierno a prestar directamente a las empresas. El argumento es que como los deudores se hicieron más riesgosos y la banca no relaja sus estándares, entonces el gobierno debería prestar directamente, sin fijarse tanto en parámetros que serían válidos para tiempos normales.
(En su versión extrema, el argumento de intervención estatal ha sido llevado a la idea de comprar empresas en problemas, una exageración que no comentaremos aquí).

Pues bien, el problema es que si queremos relajar estándares de crédito, lo que estamos pidiendo es que el país eche a perder su banca, la misma que se distingue hoy como una de las más solventes del mundo si se aplican entre otros, los coeficientes de capitalización de Basilea.

El gobierno ha hecho bien, primero en esgrimir la persuasión a los intermediarios y no la desregulación bancaria como el mejor camino para la expansión del crédito. Pero en realidad está haciendo todavía más al comprometer abundantes recursos fiscales en la extensión de garantías crediticias vía CORFO.

Sin el ánimo de aguafiestas, me interesa apuntar a que esta últimas representan un régimen que parecía superado y que acarrea un gran potencial de distorsiones e inequidades. Veamos.

Primero, «garantía estatal» significa... se diga o no, que el análisis de riesgo importa poco. Si cuando el cliente no pague la CORFO acude con el 60 por ciento de la pérdida, lo que se está haciendo es transferir recursos (un seguro regalado en este caso) a deudores casi por el solo hecho de que vendan menos de UF 100.000 anuales. Quienes paguen dicha transferencia serán, se quiera o no, una parte considerable de los beneficiarios de programas sociales.

Segundo: ¿qué tanto mérito social tiene el ofrecer seguros de no-pago para sostener empresas de alto riesgo solo por ser pequeñas?Es cierto que las alrededor de 600 mil empresas chilenas en esta condición emplean una fracción significativa de la fuerza de trabajo, pero ciertamente no basta con eso.Lo que se llama «pequeña empresa» es un universo de suyo heterogéneo. Existen allí emprendimientos de jóvenes innovadores y eternos morosos de DICOM. Empresas que cumplen y que atropellan los derechos laborales. Que cumplen y atropellan las prácticas medioambientales.

Y por último, pero de gran importancia, empresas que crean valor y que destruyen valor. Ciertamente, favorecer a estas últimas, lo que consigue es atrofiar el potencial de crecimiento del país, manteniendo, a punta de distorsiones, unidades económicas que deberían reconvertirse o desaparecer. En Chile el 47,3% de las microempresas no sobrevive en el lapso de 7 años según Fundes. En el caso de las Pequeñas y Medianas empresas, este porcentaje llega un 26,9% y un 19,7% respectivamente. Nada malo en ellon si hablamos de la capacidad de aprender y volver a empezar.

Es plausible pensar que con un seguro estatal, serán precisamente las más riesgosas las que demandarán los mayores volúmenes de crédito. Resultado: se alarga artificialmente la vida a empresas que nunca aprenderán así a administrar sus riesgos (por ejemplo, diversificar sus líneas de producción y sus bases de clientes, disminuir su endeudamiento, racionalizar sus costos fijos).

En definitiva entonces, poco es el mérito per se de ser empresa chica.

La CORFO dejó de jugar a ser un banco no regulado cuando, en 1990 se convirtió en una entidad «de segundo piso». Lo hizo para evitar la repetición de la horrorosa práctica crediticia de la CORFO de los años ochenta, cuando se prestó a diestra y siniestra, en buena parte a proyectos malos, cuando no impúdicamente truchos. Tanto fue así que cuando se remató la cartera antigua en 1992, nadie estuvo dispuesto a pagar más del 12 por ciento de su valor. La pérdida en plata fue, en dólares de hoy, 844 millones. ¿Queremos volver a ese despilfarro y pagarlo todos?Cuando la CORFO da seguros de crédito excesivo a los bancos lo que está haciendo es a jugar a ser financiera «de primer piso». El mensaje subyacente es: «No se preocupe del riesgo, los chilenos estarán gustosos de pagar las pérdidas de los que fallen... se lo digo yo, aunque claro, no es mi plata». Ojo entonces con lo que la propaganda calla. Las banderas del crédito dirigido y apoyado con muletas estatales pueden estar tapando una cantidad no despreciable de empresas y empresarios malos, incapaces de generar empleos buenos ni perdurables por sí mismos.

December 23, 2008

La culpa...no toda del chancho

La estafa piramidal de Madoff llama la atención no solo por los montos. En dólares de similar valor es 312 veces superior a lo robado por Carlo Ponzi con el pionero cuento de las estampillas en los años 20.

La estafa sorprende también por las partes involucradas.

Primero, el regulador. Despertaba recién del sueño autorregulatorio y se encontraba ahora distraído en otros afanes, como torcerle la nariz a los precios prohibiendo la venta corta de acciones. Está claro que desatendió los indicios que ya tenía sobre captaciones truchas escondidas tras la fachada de un broker-dealer.

Las omisiones de la SEC nos recuerdan la falta de incentivos que enfrentan los reguladores para actuar preventivamente. Como los premios y castigos se estilan poco en funcionarios públicos, raras son las veces que éstos logran reconocimiento en su gestión para evitar catástrofes. El aplauso se los llevan a menudo los que salen tarde a cazar las brujas, no los que anónimamente evitan las desgracias con anticipación.

El lamentable resultado de esta lógica es un sinnúmero de pequeños inversionistas desprotegidos y desconfiados pero también muchas veces, inocentes contribuyentes que terminan pagando perdonazos a los frescos (¿Se acuerdan quién financió a los que alcanzaron a arrancar de Inverlink? Si pues…la CORFO).

Segundo, la estafa también sorprende cuando se observa la nómina de víctimas (aparte de Steven Spielberg). Del total de 74 depositantes conocidos hasta ahora, 22 corresponden a bancos y otros inversionistas “calificados”. Nadie diría... pequeños ingenuos engañados por “mdme. de los quesitos”.

Ejemplo: Fairfield Greenwich, un Fondo de Fondos que cayó con 7.500 millones de dólares y que en su prospecto para captar platas enumera una batería impresionante de controles que supuestamente aplicaría en la selección de administradoras.

Felizmente, sabemos de una mayoría de inversionistas institucionales serios- (entre otros los fondos de pensiones chilenos)- que siguen reglas objetivas, lejos de vendedores flamboyantes y mal auditados. Así salvamos esta vez el daño sistémico.
Una de las lecciones más repetidas es quizás la peor aprendida en finanzas: nunca invierta en algo que no pueda explicárselo a un egresado de educación media.
Al menos saber y doble-chequear de dónde vienen los flujos que pagan los papeles. Ciertamente, la regulación debe reforzar la presión por la transparencia pública en la protección de los ahorrantes pequeños, los menos educados financieramente. Sobre los demás... grandecitos están para cuentos de quesillos.